La arqueología proviene del griego (antiguo-estudio), se refiere al estudio de los elementos físicos que corresponden a hallazgos o restos que pertenecieron a civilizaciones o asentamientos antiguos. El estudio arqueológico no es ya un apéndice de la historia, es decir antes se le consideraba un método investigativo concerniente a la historia por tratarse de que hubiera alguna falta de evidencia escrita de algún tramo ya evidenciado por los historiadores.
Lo que trata de establecer el investigador o arqueólogo a través de sus hallazgos es la edad cronológica de las piezas desenterradas, luego verificando su forma y su material, determinar el pensamiento, la religión o las costumbres de quienes forjaron la pieza. El conocimiento fluye a través de los elementos encontrados y otorgan nuevas luces a la información que se haya podido evidenciar.
La habilidad de recabar información no es nada sencilla, se deben tener profundos conocimientos del área y las condiciones geográficas que van a ser objeto de las excavaciones, después de un amplio estudio sobre los asentamientos de tribus o de antiguas culturas locales y su acción dentro del medio.
La investigación arqueológica se relaciona principalmente con la Prehistoria; sin embargo, la Edad Media (Arqueología Medieval), la Edad Moderna o el Periodo Industrial, han sido beneficiadas en las últimas décadas con la metodología arqueológica.
Los residuos urbanos son usados para implementar ahora la denominada arqueología industrial.
La Arqueología es una habilidad y una ciencia social autónoma. En algunos países se la considera una ciencia auxiliar de la antropología.

